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Calmé a una familia extranjera durante el temblor



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Los sismos no dejan en paz a nuestro bello y amado México. Desde el pasado mes de septiembre, cuando un terremoto se llevó la vida de muchos mexicanos y a otros los dejó sin hogar, éstos siguen provocando terribles sustos en las personas que se encuentren en nuestro país. Durante el temblor del pasado viernes 16 de febrero me encontraba en una zona restaurantera de Polanco, a la cual, asistí para despejarme de mis labores en una empresa de diseño de estructuras metálicas, cuando comenzó a sonar la alerta sísmica. Alcancé a ver como una señora se levantó y empezó a ponerse nerviosa, lo que provocó que la mayoría de los ahí presentes comenzaran a evacuar el lugar. Sin embargo había una familia que no entendía lo que estaba sucediendo, incluso uno de los meseros se les acercó para pedirles que salieran del lugar mientras sonaba la alarma, pero ellos dijeron en inglés que no entendían lo que estaba sucediendo. Al parecer el mesero no sabía cómo hablarles, así que me acerque y les dije en su idioma que salieran del lugar porque lo que estaba sonando era una alarma que nos alerta cuando está por suceder un temblor. Justo cuando la familia salió del lugar, la tierra comenzó a moverse bruscamente, provocando el pánico en ciertas personas, entre ellas la mamá y la hija de la familia extranjera.

Me acerqué a las dos mujeres y comencé a decirles que se tranquilizaran, que últimamente en México estábamos sufriendo con los sismos, pero que nos encontrábamos en una zona segura, que no nos iba a suceder nada. Les prometí que me quedaría con ellos mientras pasara el movimiento, el cual duró demasiado. La hija comenzó a llorar y le dije que no lo hiciera, porque eso sólo provocaba más pánico en los demás, que se mostrara fuerte, pues no estaba sola. Ella me respondió que en su país no se viven ese tipo de temblores, que es lo más fuerte que había sentido en su vida. Por poco les cuento lo que pasó durante el terremoto último que vivimos en México, pero supuse que eso sólo la asustaría más. Sólo le dije que la comprendía, que hace mucho tiempo yo tampoco los sentía, pero tuve que aprender a mantener la calma.

Para tranquilizarla aún más le conté que mi hermana y mi mamá también se ponen muy mal cuando tiembla muy fuerte, y en una ocasión nos encontrábamos solos los tres cuando nos agarró el terremoto pasado. Le dije que se imaginara si yo me hubiera quedado en shock al igual que ellas, posiblemente nos hubiéramos quedado bajo los escombros si la casa donde nos encontrábamos se hubiera caído. Así que he aprendido a reaccionar ante la situación, sobre todo para mantener a salvo a mi familia, como lo estábamos en se momento, a salvo en una zona segura fuera del restaurante y alejados de edificios que pudieran colapsarse.

Al pasar el temblor, los padres de esa familia me agradecieron por estar con ellos, traducirles lo que estaba sucediendo y por tranquilizar a las mujeres. La verdad es que esa acción me hizo el día y me hizo reafirmar la importancia de que la sociedad aprenda a actuar con alma y no paniquearse ante los constantes sismos que están azotando a nuestro país.

Fuente: Metalitec, Animal político, SoundCloud María Gracia